El moquillo canino
El moquillo es una enfermedad vírica muy peligrosa especialmente para
los cachorros. Es una enfermedad producida por un virus: el distemper, que tiene
una estructura muy similar al virus del sarampión humano.
Su capacidad de propagación es extraordinaria: La puerta de entrada del
virus del moquillo canino, es la inhalación del virus (aire), de allí
pasa a las amígdalas palatinas y a los ganglios bronquiales, siguiendo
su recorrido hasta el torrente sanguíneo, este recorrido lo hace en aproximadamente
48 horas, distribuyéndose luego a todo el organismo. Además, posee
una desarrollada capacidad de permanencia en el ambiente, lo que permite que
sea una de las enfermedades víricas más contagiosas durante períodos
de tiempo prolongados. Además, está muy extendida por todo el
mundo.
El período medio de incubación de la enfermedad varía entre
una y dos semanas, aunque se conoce la posibilidad de que tarde hasta veintiún
días en manifestarse.
Síntomas de la enfermedad
Existen multitud de síntomas que delatan la presencia del virus en el
animal: decaimiento, presencia de una secreción mucosa de color verde
amarillento en los ojos y en la nariz, tos intermitente, vómitos, aumento
de la temperatura corporal, diarrea…
De todas formas, uno de los primeros síntomas fáciles de detectar
es el aumento de la temperatura corporal; a su vez, aparecen trastornos gastrointestinales
y respiratorios conjuntamente, si bien pueden darse por separado.
Si el sistema inmunitario del animal reacciona convenientemente, a partir de
este momento apenas se apreciarán más síntomas de enfermedad.
Si no, a partir de ahí se darán el resto de síntomas
Tratamiento
No se conoce un tratamiento totalmente eficaz contra el moquillo. Además,
no todos los ejemplares reaccionan igual ante una infección de este virus.
Por ello, los tratamientos para erradicarla son muy diferentes.
Como con la mayoría de la enfermedades vírales, el tratamiento
que se sigue es de apoyo para consolidar y fortalecer el sistema inmunológico
y para prevenir la infección secundaria.
Por desgracia, por las razones arriba explicadas, el moquillo en la mayoría
de los casos es mortal. Además, los animales que se recuperan pueden
quedar con secuelas nerviosas y su recuperación es un proceso muy largo
y costoso.
La eutanasia es un recurso que se debe considerar una vez agotadas todas las
alternativas medicamentosas posibles y cuando el animal se encuentre en un estado
de sufrimiento continuo.
Cómo prevenir el moquillo
La protección más segura es la vacuna, pero desgraciadamente,
la ciencia no han inventado todavía una vacuna contra el moquillo que
garantice la inmunidad del perro durante toda su vida con una sola aplicación.
Se aconseja comenzar a vacunar a partir de los 45 días de edad.