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Teletrabajar con perro en casa: rutinas, ejercicios y trucos para una convivencia tranquila

Trabajar desde casa con un perro puede ser una experiencia maravillosa… o un auténtico caos si no se gestionan bien las rutinas. Ladridos en mitad de una videollamada, paseos improvisados, juguetes por el suelo y un perro que pide atención constantemente son situaciones muy comunes cuando se mezcla vida laboral y convivencia con un peludo.

La buena noticia es que con organización, algo de entrenamiento y una buena dosis de constancia es posible teletrabajar de forma productiva, mientras tu perro se mantiene tranquilo, estimulado y emocionalmente equilibrado.

Por qué tu perro se altera cuando teletrabajas

Muchos propietarios se sorprenden al ver que, al empezar a teletrabajar, su perro se vuelve más nervioso o demandante. Esto tiene varias explicaciones relacionadas con el comportamiento canino:

  • Más presencia, más expectativas: para el perro, que estés en casa significa que debería haber juego, caricias y actividad conjunta. No entiende del todo por qué de repente pasas horas delante del ordenador.
  • Cambios de rutina: los perros son animales de hábitos. Un cambio brusco de horarios de paseo, comida o descanso puede generar inseguridad y ansiedad.
  • Falta de gasto de energía: si se reducen los paseos de calidad y el ejercicio físico, tu perro acumula energía que se canaliza en ladridos, destrozos o demandas constantes.
  • Aburrimiento: un perro sin estimulación mental buscará su propia “diversión”: morder muebles, pedir atención, ladrar por cualquier ruido, etc.

Comprender estos factores es clave para diseñar una rutina de teletrabajo que tenga en cuenta las necesidades del perro y reduzca los conflictos diarios.

Organizar el día: estructura básica de una jornada de teletrabajo con perro

Antes de pensar en ejercicios concretos, es importante establecer una estructura diaria clara. Un buen esquema orientativo podría ser:

  • Mañana temprano: paseo de calidad (entre 30 y 60 minutos, según edad y condición física del perro).
  • Al volver del paseo: desayuno del perro y breve rato de calma (sin juego intenso).
  • Primer bloque de trabajo: 1,5-2 horas centrado en el ordenador mientras el perro descansa.
  • Pausa media mañana: 10-15 minutos de interacción: juego controlado, ejercicios de olfato o entrenamiento básico.
  • Segundo bloque de trabajo: nuevo periodo de concentración con el perro en modo reposo.
  • Mediodía: paseo más corto, oportunidad para hacer sus necesidades y romper la rutina.
  • Tarde: alternar bloques de trabajo con mini pausas para estimulación mental.
  • Final de la jornada: paseo más largo o juego activo, adaptado al nivel de energía del perro.

No hace falta seguir estos puntos al pie de la letra, pero sí mantener una coherencia diaria en horario de paseos, comida y momentos de juego. Así el perro anticipa lo que viene y se reduce su ansiedad.

Crear un espacio de trabajo y un “espacio del perro”

Uno de los errores más comunes es no definir bien las zonas de la casa. El resultado: el perro se sube constantemente a tu regazo, pisa el teclado o reclama atención en bucle.

El rincón tranquilo del perro

Ayuda mucho que el perro tenga un lugar que asocie a calma y descanso cerca, pero no encima, de tu zona de trabajo. Puede ser:

  • Su cama o colchón con buena amortiguación.
  • Una manta que siempre coloques en el mismo sitio.
  • Una zona de parque o barrera si es cachorro o muy inquieto.

Ese lugar debe ser cómodo, sin corrientes de aire ni demasiado ruido. Puedes reforzarlo positivamente con premios cada vez que el perro vaya voluntariamente a descansar allí.

Enseñar la señal “a tu sitio”

Un ejercicio muy útil para teletrabajar con perro es enseñar una orden que indique que debe ir a su zona de descanso.

  • Coloca una manta o cama y, con un premio en la mano, guía al perro hacia allí.
  • Cuando toque la manta con las patas, di una señal como “a tu sitio” y recompensa.
  • Repite varias veces hasta que, sin premio visible, el perro vaya a la manta al oír la señal.
  • Progresivamente, ve ampliando el tiempo que debe permanecer allí, reforzando con chuches, caricias suaves o juguetes tipo mordedor rellenable.

Este comportamiento es especialmente útil antes de una llamada importante o en momentos en los que necesites máxima concentración.

Rutinas de ejercicio físico adaptadas al teletrabajo

Un perro con el nivel de ejercicio adecuado será mucho más tranquilo durante el día. No se trata solo de cansarlo, sino de proporcionarle una actividad física equilibrada.

Paseo matutino de calidad

El paseo de primera hora es clave. Siempre que sea posible, dedícale más tiempo que al resto del día. Algunas ideas:

  • Caminar a buen ritmo para activar su cuerpo y el tuyo.
  • Incluir tramos de olfateo libre (dejar que explore con la nariz).
  • Trabajar obediencia básica (sentado, quieto, venir a la llamada) en entornos con distracciones moderadas.
  • Si al perro le gusta, pequeños juegos de cobro de pelota o frisbee, sin llegar a sobreexcitarlo.

Un perro que ha tenido un paseo completo a primera hora suele llegar a casa predispuesto a descansar, lo que te permite concentrarte en tu primer bloque de trabajo.

Micro sesiones de movimiento durante el día

No hace falta encadenar paseos largos para lograr equilibrio. Puedes introducir pequeñas dosis de movimiento:

  • Subir y bajar escaleras contigo un par de veces (si su salud articular lo permite).
  • Juegos de persecución de un juguete blando en el pasillo.
  • Estiramientos suaves y masajes rápidos durante tus pausas.

Evita que estas sesiones coincidan siempre con tus momentos de máxima actividad laboral; mantenlas breves y previsibles, para no reforzar demandas constantes de juego.

Estimulación mental: el gran aliado del teletrabajo

La estimulación mental cansa muchas veces más que una caminata rápida. Integrar actividades cognitivas en tu día a día ayudará a que tu perro se mantenga sereno cuando tú estás al ordenador.

Juguetes interactivos y de olfato

Algunas propuestas fáciles de aplicar en casa:

  • Kongs y juguetes rellenables: rellénalos con comida húmeda, pienso mezclado con yogur natural (apto para perros) o paté específico. Congelarlos hace que duren más.
  • Alfombras de olfato: esconde pienso o premios pequeños entre las tiras de tela para que el perro los busque con la nariz.
  • Juegos caseros: cajas de cartón con bolas de papel y premios dentro, bandejas de muffin con premios tapados por pelotas de tenis, etc.

Reserva estos recursos para momentos concretos de trabajo intenso, como reuniones o tareas que exigen más concentración, para que el perro asocie esas franjas con actividades tranquilas y entretenidas.

Entrenamiento breve pero frecuente

El adiestramiento no tiene por qué ser sesiones largas. Con 5-10 minutos, dos o tres veces al día, puedes trabajar:

  • Órdenes básicas: sentado, tumbado, quieto, venir a la llamada.
  • Trucos sencillos: dar la pata, girar, pasar por debajo de tus piernas.
  • Autocontrol: esperar antes de comer, no lanzarse a por la pelota hasta tu señal.

Además de reforzar la obediencia, este tipo de ejercicios mejora el vínculo y ayuda a que el perro te preste atención cuando realmente lo necesitas, por ejemplo, si ladra durante una videollamada.

Cómo gestionar las videollamadas con un perro en casa

Las videollamadas son uno de los momentos más delicados cuando se teletrabaja con perro. Ruidos, timbres o movimientos en el exterior pueden detonar ladridos o excitación.

Preparar al perro antes de la llamada

  • Cerciórate de que ha salido a hacer sus necesidades con antelación.
  • Ofrece un recurso de larga duración (juguete relleno, hueso recreativo seguro, alfombra de olfato).
  • Llévalo a su “sitio” y refuerza la calma con caricias suaves y voz tranquila antes de conectarte.
  • Si es muy reactivo a ruidos, deja ruido blanco suave o música tranquila de fondo.

Reducir los ladridos por estímulos externos

Si tu perro ladra ante cada ruido del portal o de la calle, puedes trabajar la desensibilización progresiva:

  • Reproduce a bajo volumen sonidos parecidos a los que le activan (timbres, pasos, voces).
  • Premia al perro mientras el sonido ocurre, siempre que se mantenga tranquilo.
  • Aumenta gradualmente el volumen con varias sesiones cortas a lo largo de los días.

Esto no sustituye el trabajo con un profesional cuando hay problemas de miedo o reactividad marcados, pero puede ayudar a disminuir la intensidad de la respuesta.

Evitar la hiperdependencia y la ansiedad por separación

Paradójicamente, pasar más tiempo en casa puede favorecer la hiperdependencia: el perro se acostumbra tanto a tu presencia constante que le cuesta quedarse solo cuando debes salir.

Fomentar momentos de independencia

  • No respondas siempre de inmediato a cada demanda de atención (patadas suaves con la pata, ladridos leves, apoyo constante del hocico).
  • Enséñale a permanecer en otra habitación con una puerta semiabierta durante breves periodos, mientras tú sigues trabajando.
  • Usa juguetes de olfato o mordedores de larga duración cuando estés presente pero no disponible, para que aprenda a entretenerse sin tu interacción directa.

La idea no es ignorarlo por completo, sino equilibrar momentos de interacción de calidad con ratos de calma sin contacto.

Simular salidas aunque teletrabajes

Aunque pases el día en casa, es sano para el perro acostumbrarse a que a veces “desapareces” un rato:

  • Sal unos minutos al portal o al patio, vuelve sin hacer una fiesta excesiva.
  • Varía horarios y duración de estas mini salidas.
  • Evita rituales demasiado marcados antes de salir (exceso de despedidas, caricias intensas en la puerta).

Así reduces el impacto emocional cuando en el futuro debas pasar más horas fuera o cambiar de nuevo tu rutina laboral.

Trucos prácticos para distintos tipos de perro

No todos los perros gestionan igual el teletrabajo. Adaptar las estrategias a su carácter y nivel de energía es fundamental para una convivencia armoniosa.

Perros muy activos o jóvenes

  • Aumenta la complejidad de los juegos de olfato y los rompecabezas de comida.
  • Incluye algo de entrenamiento de obediencia en los paseos para cansar mente y cuerpo.
  • Evita los juegos de alta excitación justo antes de que tengas que concentrarte (por ejemplo, tirones muy intensos de cuerda).

Perros mayores o con poca energía

  • Prioriza paseos más tranquilos y frecuentes, en vez de una salida muy larga.
  • Ofrece más ejercicios suaves de olfato y de lamido, que sean poco exigentes físicamente.
  • Cuida especialmente la comodidad de su zona de descanso, ya que pasarán más horas tumbados cerca de tu espacio de trabajo.

Cachorros en casa mientras teletrabajas

Teletrabajar con un cachorro es un reto extra. Requieren supervisión constante, salidas frecuentes para aprender a hacer sus necesidades y mucha gestión del entorno.

  • Utiliza parques para cachorros o barreras para delimitar zonas seguras cuando no puedas vigilarlo.
  • Ofrece juguetes adecuados para la dentición y evita que desahoguen sus ganas de morder en cables u objetos peligrosos.
  • Mantén sesiones de entrenamiento muy cortas, pero repetidas a lo largo del día.

En estos casos, ser realista con tus tiempos de trabajo y, si es posible, contar con ayuda puntual (otra persona de la familia, paseador, etc.) puede marcar una gran diferencia.

Cuidar también tu bienestar para mejorar la convivencia

La relación con tu perro durante el teletrabajo también depende de cómo te encuentres tú. Estrés, jornadas interminables y poca organización terminan influyendo en el ambiente de la casa.

  • Respeta tus propias pausas y aprovéchalas para conectar de forma tranquila con tu perro.
  • Evita regañarlo por comportamientos que son consecuencia directa de falta de ejercicio o de rutina (por ejemplo, ladrar por aburrimiento).
  • Si sientes que la situación te desborda, valora pedir asesoramiento a un educador canino o etólogo, especialmente si hay señales de ansiedad o agresividad.

Cuando tú estás más calmado y organizado, es más fácil transmitir seguridad a tu perro, lo que repercute en un ambiente de trabajo mucho más sereno para ambos.

Teletrabajo y perro: una oportunidad para mejorar el vínculo

Con una planificación adecuada, el teletrabajo no solo es compatible con tener perro, sino que puede fortalecer vuestro vínculo. Más tiempo juntos permite conocerte mejor a tu compañero canino, entender sus señales y ajustar la convivencia a lo que ambos necesitáis.

Al integrar rutinas claras, ejercicio físico proporcionado, buena estimulación mental y espacios definidos para cada uno, tu perro aprenderá a descansar mientras trabajas, y tú podrás concentrarte sabiendo que su bienestar está atendido.

Con paciencia, coherencia y pequeños ajustes diarios, teletrabajar con tu perro en casa puede convertirse en una experiencia tranquila, enriquecedora y muy gratificante.

Categorías: Perros,
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