El Husky constituía el
perro idóneo para soportar las duras condiciones de la vida en aquellas
regiones: un animal resistente, que gustaba de agruparse en pequeñas
manadas, y al que no asustaban las largas jornadas de trabajo. Los miembros
de esta raza permanecieron aislados en el territorio siberiano durante
cientos de años hasta el comienzo de nuestro siglo, cuando los comerciantes
de pieles los importaron a Norteamérica.
Características físicas del Husky
El husky siberiano es un perro de talla media, de aspecto general activo
y ágil y de movimiento fácil y elegante. Su cuerpo, moderadamente compacto
y bien provisto de pelo, las orejas erectas y la cola en forma de cepillo.
El pelo y el subpelo son apretados y blandos.
Posee unas orejas de tamaño medio, de forma triangular, implantadas
cerca una de otra y situadas altas en la cabeza. El hocico es de mediana
longitud con la trufa de color negro. Los ojos los moderadamente oblicuos.
De color marrón o azul, aunque pueden existir ejemplares con un ojo
marrón y otro azul.
Carácter del perro
Se trata de un perro hermoso y de aspecto lobuno, dotado de un carácter
excelente y de una extraordinaria resistencia.
Es amable y amistoso, aunque al mismo tiempo atento y curioso.
En el perro adulto se puede hallar cierta reserva y dignidad, Su inteligencia,
docilidad y disponibilidad hacen de él un compañero amable y un trabajador
generoso.
Cuidados de la raza
El Husky Siberiano es un perro imponente que necesita espacio para desarrollarse,
por lo que no es recomendable tenerlo en un apartamento, a menos que
el dueño esté dispuesto a sacarlo para que se ejercite, y que tenga
a disposición un jardín donde el can pueda jugar y correr a su gusto.
Atención particular debe ponerse en el cachorro durante los primeros
meses de vida. En este período, se establece una duradera relación afectiva
entre perro y amo.
El cuidado del pelaje debe realizarse preferiblemente todos los días,
con un cepillo que tenga púas metálicas por un lado y de cerda por el
otro.