Primeramente, necesitamos adquirir todo el material necesario que el cachorro puede necesitar. A continuación te presentamos lo primordial:
Dos recipientes: Uno de ellos para el agua y el otro para la comida. Es conveniente que éstos sean de acero inoxidable. Las razones para esta sugerencia son varias: al ser de este material son mucho más fáciles de limpiar. Además, estos recipientes te durarán más, ya que son más resistentes y el perro no los puede morder.
Una correa: Evita las correas que se enrollan. Son más difíciles de manejar, además que son poco convenientes para el aprendizaje del cachorro.
Un collar: Recuerda que éste deberá adaptarse al crecimiento del perro.
Una medalla: en ella inscribiremos el número del perro y también nuestro número de teléfono, por si alguna desgracia ocurriese y el perro se perdiese.
Un canasto o cesto: Es aconsejable que éste sea de plástico, ya que es más fácil de lavar y, por tanto, más higiénico. Intenta que éste sea grande, para que se adapte al cachorro conforme vaya creciendo.
Hazle cómodo el canasto con una mantita y con un almohadón lavable.
Un cepillo: Preferentemente intenta que éste tenga un lado clásico y otro con puas metálicas.
Un champú especial para perros: Este champú debe ser especial para ellos y respetar su epidermis, que es mucho más frágil que la nuestra. Mucha atención con este aspecto.
Juguetes (que sean resistentes) y huesos para masticar.
Una pinza para las uñas: El veterinario os explicará cómo se le arreglan o cortan las uñas al perro. Al principio el perro será reticente a esta acción, pero si se le acostumbra de pequeño, poco a poco se adaptará a esta práctica y la tomará como normal y necesaria.